El eterno retorno de Mustafina (Por Chantal Reyes)

La dos veces campeona olímpica en asimétricas vuelve a la competición diez meses después de dar a luz

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Foto: sports-gym.ru

Había una vez una niña rusa que, siguiendo los pasos de su hermana Nalya, decidió dedicarse a la gimnasia artística. En 2008, debutó en el equipo nacional ruso, aunque no fue hasta 2010 cuando su nombre se hizo conocido internacionalmente. Con 16 años recién cumplidos, la rusa, de origen tártaro, se proclamó campeona mundial en el concurso individual. También sumó una medalla de oro más en la competición por equipos y tres platas (asimétricas, salto, y suelo). Tan solo se le resistió la barra.

En 2011, llegó al campeonato de Europa con el cartel de favorita. El mundo de la gimnasia había quedado rendido a la elegante gimnasta rusa, y todos los ojos estaban puestos en ella de cara a los Juegos Olímpicos de Londres. Pero entonces, ocurrió. Al realizar un salto en competición, se rompió el ligamento anterior cruzado, una de las peores lesiones que puede tener una gimnasta. Hay quien no se recupera de esta lesión, pero su perseverancia estaba por demostrar.

En diciembre, se reincorporó a la competición, 8 meses después de la fatídica lesión. El objetivo estaba claro; Londres. Después de competir a lo largo de 2012 en varias competiciones domésticas, además de en el campeonato de Europa, donde ayudó a Rusia a ganar la plata. Los Juegos se perfilaban en el horizonte.

A pesar de haber interrumpido su entrenamiento durante tantos meses y de generar dudas de cara a su estado de forma, la gimnasta rusa fue la más laureada en los JJOO de Londres, con cuatro medallas. Plata por equipos, bronce individual y en suelo, y oro en asimétricas. Su nombre era Aliya Mustafina.

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Foto: sports-gym.ru

Mucho ha pasado desde que, con 17 años, Mustafina se proclamara campeona olímpica en asimétricas. Entre otras cosas, tras volver a superar una tanda de lesiones, revalidó su título olímpico en los Juegos de Río, no sin antes lograr varias medallas mundiales y europeas. Su palmarés es admirable. En mundiales; 3 medallas de oro, tres de plata y cinco de bronce. En europeos, cinco de oro, cuatro de plata, y tres de bronce. Todo esto sin contar las competiciones domésticas y regionales y diversas copas europeas también celebradas. Y medallas olímpicas.

Porque en Río Mustafina no solo revalidó su oro olímpico, sino que volvió a conseguir el bronce individual y la plata con su país, por detrás de Estados Unidos. Siete medallas olímpicas para una gimnasta cuyo estado de forma siempre se cuestionó previamente a las grandes citas. Pero es lo bueno de Aliya; cuando parece que está en peor de forma y que se va a derrumbar, es cuando lo saca todo. Porque Mustafina siempre está cuando cuenta.

Y lo quiere todo. Se presumió de que los Juegos de Río podrían suponer el final de carrera, rumor que cogió fuerza cuando poco después de volver de Brasil, anunció que estaba embarazada y que esperaba una hija del también deportista Alexey Zaitsev, con quien se casó en 2016. Pero Mustafina tenía otra idea en mente. Muy poco después de dar a luz, ya empezó a tantear terreno en el gimnasio. Su idea era clara; quería volver. ¿El objetivo? Tokyo 2020.

Tres meses después de dar a luz, la rusa ya se encontraba en el gimnasio entrenando. Y siete después de comenzar a entrenar, Aliya ha decidido volver a la competición.

Avisó de que su estado de forma todavía no era ideal, pero se quería probar. La competición escogida fue el nacional ruso, disputado este pasado fin de semana, donde las sensaciones, a pesar de notar cómo todavía le falta entrenamiento, fueron buenas. El primer día de competición, se clasificó para la final individual en tercer lugar, además de clasificarse para otras tres finales: la de suelo, la de barra y la de su aparto por excelencia, las asimétricas. Además, ayudó a su club a ganar el oro. El día de la final no tuvo la competición perfecta; quedó cuarta en la competición individual, sexta en las asimétricas y también en barra, donde tan solo el desempate la prvió de subir al podio. Además, renunció a la final de suelo por considerarla demasiado carga. Pero terminó con buenas impresiones, ya que, según sus palabras, “no pensaba hacerlo tan bien”.

De esta forma, Mustafina demostró que todavía tiene cuerda para seguir siendo el pilar sobre el que se sustenta el equipo nacional ruso, que en los últimos años ha girado en torno a ella. Y no es para menos, ya que la rusa, con tanta experiencia, ejerce de capitana y de voz de la experiencia para sus compañeras, quienes siempre admiran su entereza en las competiciones. La veterana gimnasta quiere ir a Tokyo, lo ha dejado claro, y luchará por conseguir lo que serían sus terceros juegos, algo al alcance de muy pocas gimnastas.

La edad cada vez importa menos en un deporte que tradicionalmente consideraba a las jóvenes de 19 años como mayores. Mustafina es un ejemplo de ello. Si llega a Tokyo, tendrá 26 años. Y el único obstáculo que se interpone en el camino, es ella misma. Todo dependerá de cómo la tratan las lesiones, pero lo que está claro es que, si nos atenemos a su perseverancia y a su tenacidad, además de a su capacidad para adaptarse a todo tipo de situaciones, Aliya podría poner un broche todavía mayor a su carrera en los próximos Juegos Olímpicos. Si ella quiere y si no se lesiona, estará ahí.

Mientras tanto, Mustafina planea competir en el campeonato de Europa, que se celebrarán en Glasgow en agosto. Para entonces, espera haber recuperado su estado de forma si no es óptimo cerca, para volver a subir al pódium. Su participación en los nacionales ha sido cuanto menos, ilusionante. Desde aquí estaremos impacientes por verlo, porque Mustafina siempre vuelve.

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Foto: sports-gym.ru

 

*APORTE EXTRA: En los nacionales rusos también compitió Victoria Komova, que tras muchos años de ausencia, ha vuelto a la gimnasia con el objetivo de llegar a Tokyo. Victoria Komova fue una de las mayores promesas de la gimnasia rusa, compañera de Mustafina, y estaba llamada a ganar el oro en la final de Londres. Un fallo en suelo le costó la medalla dorada y se tuvo que conformar con la plata por detrás de la estadounidense Gabby Douglas. Aquello la mermó anímicamente y dejó la gimnasia hasta que decidió volver a intentarlo. Imaginarse un Tokyo con Mustafina y Komova, emociona e ilusiona.

*Chantal Reyes es periodista (y gran amante del deporte). Colabora en la sección de fútbol femenino de Mundo Deportivo. Podéis seguirla en Twitter: @cchantalreyes

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