Muros invisibles (Respuesta a S.Sostres)

selección español 20 min
Foto: 20 Minutos

Salvador Sostres publicaba hace unos días un artículo en el diario ABC titulado “La colleja“. Un artículo en el que describe a las jugadoras de baloncesto como “muchachotas que a veces veo tratando de encestar en La 2” y añade las siguientes afirmaciones “El baloncesto femenino siempre me pareció un oxímoron y de hecho hasta algunas fintas de Epi solían parecerme mucho más femeninas”, “Para mi hija prefiero deportes en que la feminidad se expresa de un modo más bello, estilizado y tranquilo, como la gimnasia rítmica, el tennis o el voleibol”

Ya desde la primera frase cualquier lector con un mínimo de conocimiento sobre baloncesto femenino se da cuenta de que esta persona no ha visto un partido en años ya que si lo hiciera sabría que habitualmente los partidos de liga, copa y la selección española se emiten en Teledeporte. De competiciones que requieren conectarse a internet para seguirlas, como la WNBA o la Euroliga, ya ni hablamos.

Una vez aclarado este pequeño detalle voy a contaros mi propia experiencia. Mi primera referencia en el mundo del baloncesto fue mi hermano mayor. Él jugaba en un equipo y yo iba a verle y a animarle cada partido, y ahí nació mi amor por el baloncesto. Un tiempo más tarde, por casualidad, descubrí el baloncesto femenino y desde entonces soy una aficionada más. Igual que María jugaba en el instituto y entrenábamos con los chicos, así que supongo que para ojos de esta persona soy una “muchachota”, lo que me permite escribir estas palabras con propiedad.

Estas MUJERES, a las que él llama “muchachotas” me han enseñado a lo largo de mi vida una gran cantidad de valores. El baloncesto femenino, a todos los niveles, está lleno de historias de mujeres valientes y decididas que han luchado, y luchan, igual que otras deportistas que no cumplen con los estándares de feminidad que indica el artículo, por destruir esos muros invisibles que la sociedad ha construido a lo largo de muchísimos años, y que es difícil derribar mientras este tipo de comentarios y artículos aparezcan en la prensa impunemente.

Nadie obliga a María a jugar a baloncesto ni a que a su padre le guste, faltaría más, pero eso no quita que debería mostrar un poco más de respeto por las deportistas que intentan romper las barreras que él con sus palabras está ayudando a construir

Por último, no puedo evitar preguntarme, siguiendo con los estereotipos que expone el artículo de Salvador Sostres, que opina de hombres como Bill May o Pau Ribas, que luchan desde hace tiempo por encontrar su lugar en un deporte mayoritariamente considerado femenino como es la natación sincronizada, ahora llamada natación artística.

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